lunes, 17 de septiembre de 2012

Nos sacamos las caretas







Hace tiempo que no escribía, es algo que me hace tan bien y sin embargo se me fue la inspiración, o simplemente tenía falta de motivación, o las dos cosas, pero la sensación de que me falta algo me obliga a repensarlo, y acá estoy. Prometo no abandonar este espacio maravilloso de expresión y terapia.

Creo que en otra vida fui socióloga, me fascina observar y analizar el comportamiento de las sociedades frente a distintos temas, y la crisis mundial es uno de ellos. Parece que no cesa, y como dice colega Gil Vidal, “cruje” la economía permanentemente. Pero ojo, la política no se mueve tanto, están siempre los mismos, pero sí queda la esperanza en la gente, claro. Ya he hablado de la revolución en los países de Medio Oriente de gente que está abriendo los ojos, y creo que falta un empujoncito para que en Europa se manifiesten un poco más. Lamentablemente su frialdad a la hora de protestar les juega en contra, y no hacen tanto ruido, pero quizás sea cuestión de tiempo, y de hartazgo.

Sí es interesante observar cómo a veces no hace falta que la gente se dé cuenta sola, porque algunos hacen la tarea por nosotros, como Bernard Arnault, el dueño de Louis Vuitton en Francia, que un día antes del anuncio de Hollande de aumentar impuestos a los que más tienen, decidió hacerse la nacionalidad belga para evadir impuestos. Más claro, a echar agua, no existen calificativos para esta clase de gente, pero sirve para mostrar una vez más qué clases de personas mandan en este Mundo.
Y casualmente el caso se asemeja un poco a los que acá evaden impuestos y son detectados por la AFIP y luego salen cacerola en mano a pedir cambio de gobierno.

Dudo que prender fuego embajadas sea la solución, pero tampoco lo es dejarse manejar con la cabeza gacha. En Francia se decidieron por el cambio aunque en Europa estén prácticamente solos, y ahora habrá que ver qué pasa en EEUU con las elecciones, si se vuelve a lo mismo de siempre con los republicanos a la cabeza ó si ponen esperanza en que Obama deje de ser un tibio. Pero depende de la gente elegir el rumbo, porque si el sistema falla de esta forma quiere decir que así las cosas no van, algo hay que cambiar, y ya.


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