viernes, 18 de abril de 2014

De los errores (no) se aprende


 
La crisis económica mundial que se desató en 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers provocó una serie de consecuencias nefastas para las finanzas y el empleo alrededor del Planeta, pero también significó un replanteamiento acerca del sistema en que vivimos. Por ello, las comparaciones con el crack del ‘29 fueron inevitables, no sólo en sus parecidos por las consecuencias que dejaron ambos, sino también en el hecho de que casi 100 años después se cometieron los mismos errores.

            Como consecuencia de la crisis, o en parte por ella, desde 2008 hasta la fecha se produjeron varios hechos que pusieron de manifiesto este aprieto en que quedó el sistema capitalista: por un lado, las revoluciones del Norte de África y Medio Oriente dieron fin a varios presidentes tiranos y corruptos, y por otro, el surgimiento de un malestar social generalizado que generó centenares de manifestaciones en Europa y la formación de movimientos anti-sistema tales como 11-M y Occupy Wall Street. Por su parte, varios países comenzaron a tomar medidas más del tipo keynesiana, y las ideas de autores como Paul Krugman o Joseph Stiglitz comenzaron a tener más voz, dejando atrás las recetas liberales de Milton Friedman y amigos. 

            Seis años después del estallido, no podría afirmarse que estos hechos y esperanzas de un cambio hayan llegado demasiado lejos. En África, gobiernos tiranos fueron reemplazados por otros similares o directamente se mantuvieron en el poder aquellos que llegaron a estar en jaque. En Europa, las políticas de ajuste y recorte pasaron a ser la “solución” para afrontar una crisis generada por esas mismas políticas, mientras que el FMI, que esta semana pidió un ajuste en Argentina, por su parte contribuyó con este plan al dictar recetas de austeridad a países ya de por sí debilitados como Grecia y España, y lo hace hoy en una Ucrania sumergida en problemas. Atrás quedaron las propuestas de Krugman que apostaban por un mayor gasto estatal, y los movimientos sociales surgidos por la crisis, se esfumaron.

            La frase que asegura que de los errores se aprende no se ve aplicada en este caso, donde las causas de las crisis de 1929 y 2008 fueron similares pero la búsqueda de soluciones, distintas: en el siglo XX el New Deal significó un éxito en Estados Unidos para motorizar la economía, mientras que en Europa el laborismo tomó el poder en varios países y se dio lugar a las demandas de una sociedad afectada por el alto desempleo de ese entonces. Hoy en día, para peor, el camino para paliar la depresión fue la mano del ajuste, y aún así no se encuentra la salida y con España, Grecia, Irlanda, Italia, entre otros, con tasas de desocupación mayores al 20 por ciento.

Cuando muchos pensaban que el capitalismo había entrado en crisis, pareciera que se equivocaron, y los símbolos del sistema están de pie: el laissez faire volvió a la carga, el Tea Party sigue haciendo de las suyas, Christine Lagarde y Merkel manejan a su antojo la economía de docenas de países, los principales bancos del Mundo quebraron pero fueron rescatados por los propios Estados con dinero público, y la brecha entre ricos y pobres se agranda. Por su parte, los gobiernos de América Latina eligieron tomar otro camino, que no resultó en ningún fracaso sino por el contrario generaron más crecimiento e inclusión. Ahora bien, mientras que el FMI exige austeridad en Europa y ajuste en países como el nuestro, la derecha avanza firmemente. Y el aprendizaje, ¿Dónde está?
 

viernes, 28 de marzo de 2014

Guerra Fría



Calificar al conflicto de Crimea como “complejo” no está tan errado si se tienen en cuenta una serie de hechos políticos y otras tantas contradicciones. Por un lado, como en la Guerra Fría dos potencias mundiales se enfrentan diplomáticamente pero sin acudir a las armas, y resulta difícil posicionarse de un bando o el otro cuando estamos hablando de dos países que no caen para nada simpáticos. Estados Unidos es mundialmente conocido por entrometerse en los asuntos internos ajenos, en imponer recetas económicas, intervenir militarmente y conspirar contra gobiernos democráticos o bien soltarle la mano a dictadores que han protegido durante años. Rusia, por su parte, un violador de los derechos humanos, con un presidente conservador que hace y dice cosas propias del pensamiento de la Edad Media, acostumbrado también a ejercer presiones con países aliados que dependen económicamente de Rusia.


            Sin embargo, más allá de la lucha de egos, el fondo de la cuestión tiene que ver con determinar, primero, hasta qué punto la salida de Yanukovich del gobierno fue o no producto de un golpe de Estado, y segundo si el referendo de Crimea es legal o no. Y asimismo, ¿Qué posición debe tomar Argentina?
 
 
Democracia
Hace un mes los medios occidentales mostraban cómo los civiles eran asesinados por el gobierno represivo de Ucrania en las protestas contra su presidente, calificado en varias ocasiones como un dictador y corrupto, pero lo cierto es que detrás del proyecto de incorporar a Ucrania a la Unión Europea hay una serie de intereses que se deben tener en cuenta. Por un lado, desde Bruselas buscan ampliar la cantidad de miembros de la UE, con el foco puesto en los países del Este, varios de ellos aliados a Rusia, opositor a estas medidas. Para Estados Unidos quitarle influencia a Rusia es más que tentador, sumado a que, como efectivamente ya se puso en marcha, darle intervención al FMI para que explique qué medidas económicas debe adoptar el nuevo gobierno. También el interés está puesto en incorporar a Ucrania a la OTAN.
            La secretaria de Estado adjunta para Europa del Este, Victoria Nuland, reconoció que Estados Unidos invirtió 5 millones de dólares para financiar a los grupos opositores al gobierno ucraniano. Esas personas, apoyadas por la UE, participaron en el caos callejero y ocuparon edificios públicos, exigiendo la renuncia del presidente. Esto, si por lo menos no es calificado como “golpe suave”, ¿Qué es?
 
 
Crimea
            La península formaba parte de la URSS y en 1954 fue transferida a la entonces República Socialista de Ucrania sin consulta previa a sus habitantes, que hoy son 2,2 millones, de los cuales 1,5 son rusos. El referéndum para volver a formar parte de Rusia resultó como se esperaba, un sí rotundo, y nuevamente comenzaron las acusaciones.
Pero lo cierto es que Crimea es una zona de vital importancia para las partes en disputa. Por un lado Rusia posee allí su principal base militar con salida al Mar Negro, motivo por el cual Putin no va a permitir perder una zona tan estratégica para su país. Por otro lado, por la península pasa el principal gasoducto que une a Rusia con Europa, y, con Yanukovich en el poder, Rusia prometía bajarle el precio del gas y generar ahorro, pero con el nuevo gobierno este acuerdo quedó sin fuerza.
Ahora bien, en el Consejo de Seguridad como era de esperar fracasó la resolución que rechazaba el referéndum y las acciones llevadas a cabo por Rusia, y Estados Unidos que sabe que la intervención militar está descartada, acude a las sanciones económicas que por el momento no han generado absolutamente nada en Putin. China, otro actor clave en la disputa, en esta votación se abstuvo, pero suele ser un fiel aliado a Rusia.
El representante de la Federación de Rusia, Vitaly Churkin, dijo en la sesión que, a través del referéndum, Crimea habían cumplido con lo que se consagra en la Carta de Naciones Unidas: el derecho a la libre determinación. "Esta es una expresión de la libre voluntad de Crimea ", agregó. Mientras que Estados Unidos rechazó la “ilegal apropiación de tierras” en Crimea y el referéndum. Argentina, por su parte, criticó la intromisión en los asuntos internos de Ucrania, pero en el voto general apoyó la resolución que luego fue vetada por Rusia.
 
 
Posiciones
            Argentina quedó, entonces, en medio de una discusión compleja de la cual no quería estar completamente de un lado ni el otro. Además, fueron inevitables las comparaciones entre el referéndum de Crimea y la de Malvinas, situando a nuestro país en la disyuntiva de apoyar o no esa elección. Pero dos hechos finalmente jugaron a favor: los habitantes de Crimea son originarios del lugar, motivo por el cual su voto tiene más legitimidad que el de los kelpers, habitantes impuestos en las islas por los británicos. Además, David Cameron, aliado de Estados Unidos, salió a criticar la decisión de la libre determinación del pueblo crimeo, pero sí apoya el de los kelpers, quedando envuelto en una contradicción de las más hipócritas. Así, Argentina quedó con el terreno limpio para acusar al Reino Unido de tener un doble discurso.
 
A casi 15 días del referéndum y sin hechos concretos más que acusaciones cruzadas, está claro que Rusia por el momento se salió con la suya y no va a dar el brazo a torcer, mientras que Estados Unidos siente la impotencia de saber que su poderío militar encuentra un freno ante un gigante como Rusia, y a su vez la resolución pacífica de la controversia se ve dificultada si el organismo que tiene que ocuparse de ello, la ONU, queda obsoleta una vez más ante una disputa entre potencias.

jueves, 20 de febrero de 2014

Medio(s) desmedidos


Es difícil hacer un análisis sobre lo que pasa en Venezuela en estas horas cuando la información es tan diferente dependiendo del canal que se mire o diario que se lea, aún los medios internacionales. La falta de objetividad o mejor dicho, de información concreta al fin y al cabo, sólo genera más dudas y pocas certezas. En Argentina sucede algo parecido, pero siempre se pueden encontrar algunos periodistas y prensa seria, en Venezuela el contexto es distinto y también los intereses.
Depende qué se mire, los tres muertos que hubo hasta ayer por las manifestaciones (ahora son cinco) eran algo así como pacíficos estudiantes opositores que marchaban libremente, asesinados a balazos por la policía militarizada o los propios militantes chavistas. En el otro bando la información era que uno de esos muertos era un militante chavista que marchaba en defensa del gobierno y que los opositores están armados y son grupos neofascistas que quieren derribar al gobierno. Con este panorama, ¿A quién creerle?

            Lo cierto es que cuando la opinión pública se deja llevar sólo por uno de los bandos, no sirve más que para confundir peor las cosas, y acá es cuando es importante tener en cuenta otros hechos que hacen a la coyuntura de un país tan conflictivo como Venezuela. Por un lado, los intereses de Estados Unidos por el petróleo existen, sumado a que cualquier país socialista ya es tildado prácticamente de enemigo. No debería sonar tan extremo que Maduro hable de una conspiración de Norteamérica para terminar con su gobierno cuando la historia tiene numerosos casos de intervenciones y golpes apoyados política, económica y militarmente por Estados Unidos. Por ejemplo, Irak y Afganistán pueden citarse como dos casos donde los intereses por sus recursos naturales llevaron a una intervención militar sin justificación, y sin ir más lejos el golpe de Estado al presidente socialista (y elegido en democracia) Salvador Allende tuvo un claro apoyo de Estados Unidos a través de la CIA.
Tampoco hay olvidar que antes de la aparición de Chávez Venezuela era un país con presidentes amigos de Estados Unidos, llenos siempre de grandes negociados petroleros, como la Cuba de Batista antes de la irrupción de Fidel Castro y el Che. Ambos casos una especie de enclaves norteamericanos.

            Por otro lado, es cierto que la lucha contra estas conspiraciones antidemocráticas ha llevado al gobierno de Maduro a prohibir las protestas sin previo permiso, una medida más que polémica, sumada a su dificultad para ganarle la pelea a los especuladores, al dólar paralelo, la inflación, los acaparadores que generan falta de alimentos y productos básicos, y otros tipos de estrategias de las grandes empresas para provocar más caos y a su vez mayores ganancias. La inseguridad, si bien es un problema que existe hace décadas, es la frutilla de este cóctel explosivo.

            No puede predecirse aún el final de esta historia, si bien no es la primera vez que se intenta derrocar al gobierno, que guste o no fue elegido democráticamente. La fortaleza del chavismo y el apoyo internacional van a ser imprescindibles para mantener el control, pero si de los medios hablamos, lo mínimo que puede decirse de ellos es que son vergonzosos. Es triste que en el siglo XXI no se pueda estar bien informado, porque ya ni las redes sociales ayudan, pues quedó demostrado que son usadas como una herramienta más para tergiversar información y modificar fotografías que, sin chequear quién las publica ni realmente dónde fueron tomadas, son levantadas por la prensa que lo que hace es darle una vuelta más a esta rueda de la confusión, y así sucesivamente.

Es para reflexionar si estos son los medios que queremos y merecemos. Mientras los intereses de los gobiernos y las empresas estén por encima de la gente, el sistema va a continuar aplastando todo lo que se encuentre a su paso, y eso incluye a la información.  

domingo, 26 de enero de 2014

El traidor



Si existiera una norma que estableciera que todo aquel mandatario que no sea fiel a la ideología que dice tener, debe dejar su cargo, el Mundo sería un poco más justo. Ese sabor amargo de la traición deben sentir los votantes de un Hollande que dijo ser socialista pero anuncia medidas de derecha. El actual mandatario, que llegó al poder luego que Sarkozy defraudara a muchos y dejara a Francia con números rojos, prometía un cambio, de izquierda y social, para dar un respiro a los más necesitados, pero congelar salarios, bajar impuestos a las empresas y recortar el gasto público, da otro golpe de gracia a las esperanzas de una población golpeada.

            François Hollande prometía a los más desplazados volver a colocarlos en el centro de sus políticas, poniéndose al frente de un Partido Socialista que estaba lejos del poder y sin un líder carismático que atrajera votantes. Y así gano las internas, con un discurso esperanzador pero algo tibio, esa tibieza típica de gobiernos de izquierda-progresistas que una vez en el poder no se animan a tomar medidas fuertes ni a confrontar contra quienes no aparecen públicamente pero que manejan el país. Ser moderado costó caro.
"El cambio es ahora",
rezaba su eslogan de campaña.

           Hace unos días atrás el presidente dio su primera conferencia de prensa del año, donde anuncia las medidas económicas que llevará adelante, y mientras, lamentablemente, muchos medios que dicen ser serios sólo prestaron atención a su affaire y no a lo que realmente importaba, su gobierno. CNN fue uno de los medios que vergonzosamente sólo pasaron el extracto de su discurso donde le preguntan por su amorío, pero nada importaron los anuncios, que pasaron entonces desapercibidos pero resultaron ser los que dieron vuelta las políticas de su gobierno.

            Ahora, mientras su popularidad sigue en baja aunque la derecha lo empieza a mirar con buenos ojos, y mientras los medios siguen ocupados en su vida amorosa, Hollande debe enfrentar dos años más de un gobierno que nunca fue capaz de hacerle frente de una vez a Merkel como muchos pensaban, ni de distribuir ganancias ni apostar a la educación y la salud públicas. El presidente simplemente se limitó a subir impuestos en su primer año, a bajar su salario y lograr sacar adelante la esperada ley de matrimonio igualitario. Tras ello, poco se supo del político blando que demostró ser tras estas nuevas medidas. Ah, por cierto, Hollande mismo se encargó de intervenir en Mali, con el discurso de siempre, “la lucha contra el terrorismo internacional”.  

¿Qué pueden esperar los votantes de Hollande con este cambio rotundo? No mucho. ¿Y qué va a pasar en las próximas elecciones? No parece complicado, el Partido Socialista queda desacreditado y sin un referente fuerte para las próximas elecciones, mientras la derecha aplaude las nuevas medida a favor de la patronal y espera ganar en un escenario difícil de revertir para el socialismo. ¿Y Sarkozy? Frotándose las manos.


viernes, 30 de agosto de 2013

Incertidumbre





                Es difícil determinar qué pasó realmente en Siria y qué va a pasar. Aunque sea brutal, en términos políticos la idea de una intervención no suena tan descabellada si realmente el gobierno usó armas químicas. Si se llega a ese punto, sumado a la nula posibilidad de diálogo y/o negociación, ver a decenas de niños muertos por el humo tóxico genera indignación. Sin embargo, no hay confirmaciones aún sobre el uso de estas armas.

                Lo cierto es que ver a las autoridades de Estados Unidos con intención de intervenir militarmente, suena sospechoso teniendo en cuenta que cada vez que lo hacen, se quedan para controlar la política interna, manejar el petróleo, colocar bases militares, etc. Aunque Obama lo niegue, el recuerdo de Irak y Afganistán es muy reciente, y allí causaron estragos, por eso el rechazo a nivel internacional. Pero por otro lado, como siempre, en Consejo de Seguridad no llega a ningún acuerdo y tanto Siria como Rusia exigen la no intervención.
Mientras tanto, hasta ayer era inminente el ataque, pero  el apoyo militar ruso con el desplazamiento de barcos de guerra, hizo esperar. Cameron, fuerte aliado de Estados Unidos en la idea de la intervención, fue rechazado por el parlamento, que exige que se esperen los resultados de los expertos de la ONU para determinar si se usaron o no armas químicas.

                Así las cosas, surgen varios interrogantes: si no se llega a un acuerdo diplomático ni siquiera dentro de la ONU, ¿Cómo se garantiza que las tropas estadounidenses no quieran instalarse en Siria una vez realizado el ataque? ¿Por qué, si no están listos los estudios químicos, se apunta al gobierno sirio como el culpable? ¿Por qué creer en la versión estadounidense con la poca credibilidad que tienen? Pero, por otro lado, a su vez Al Assad no es un presidente democrático, y como hicieron todos aquellos que quisieron mantenerse en el poder en esta oleada liberadora de los últimos cuatro años en Oriente Medio y el Norte de África, reprimen.
Las imágenes son fuertes, pero ¿ciertas?

                Sólo resta esperar qué va a pasar en estos próximos días, principalmente si Estados Unidos decide o no atacar, pero queda demostrado una vez más que la ineficacia de la ONU es preocupante, y sigue sin poder cumplir su principal objetivo: “la paz y la seguridad”. Quizá, si entonces Al Assad se niega al diálogo diplomático, no sería una mala idea que la Asamblea General decida una intervención humanitaria, sin la necesidad de entrar en guerra, pero claro, también esta posibilidad sería vetada. Si el principal organismo internacional, el de mayor poder y también adhesión, sigue sin poder solucionar este tipo de conflictos bélicos, ¿Para qué sirve?