La
crisis económica mundial que se desató en 2008 tras la quiebra de Lehman
Brothers provocó una serie de consecuencias nefastas para las finanzas y el
empleo alrededor del Planeta, pero también significó un replanteamiento acerca
del sistema en que vivimos. Por ello, las comparaciones con el crack del ‘29
fueron inevitables, no sólo en sus parecidos por las consecuencias que dejaron
ambos, sino también en el hecho de que casi 100 años después se cometieron los
mismos errores.
Como consecuencia de la crisis, o en parte por ella,
desde 2008 hasta la fecha se produjeron varios hechos que pusieron de
manifiesto este aprieto en que quedó el sistema capitalista: por un lado, las
revoluciones del Norte de África y Medio Oriente dieron fin a varios
presidentes tiranos y corruptos, y por otro, el surgimiento de un malestar
social generalizado que generó centenares de manifestaciones en Europa y la formación
de movimientos anti-sistema tales como 11-M y Occupy Wall Street. Por su parte,
varios países comenzaron a tomar medidas más del tipo keynesiana, y las ideas
de autores como Paul Krugman o Joseph Stiglitz comenzaron a tener más voz,
dejando atrás las recetas liberales de Milton Friedman y amigos.
Seis años después del estallido, no podría afirmarse que
estos hechos y esperanzas de un cambio hayan llegado demasiado lejos. En
África, gobiernos tiranos fueron reemplazados por otros similares o
directamente se mantuvieron en el poder aquellos que llegaron a estar en jaque.
En Europa, las políticas de ajuste y recorte pasaron a ser la “solución” para
afrontar una crisis generada por esas mismas políticas, mientras que el FMI, que
esta semana pidió un ajuste en Argentina, por su parte contribuyó con este plan
al dictar recetas de austeridad a países ya de por sí debilitados como Grecia y
España, y lo hace hoy en una Ucrania sumergida en problemas. Atrás quedaron las
propuestas de Krugman que apostaban por un mayor gasto estatal, y los
movimientos sociales surgidos por la crisis, se esfumaron.
La frase que asegura que de los errores se aprende no se
ve aplicada en este caso, donde las causas de las crisis de 1929 y 2008 fueron
similares pero la búsqueda de soluciones, distintas: en el siglo XX el New Deal
significó un éxito en Estados Unidos para motorizar la economía, mientras que
en Europa el laborismo tomó el poder en varios países y se dio lugar a las
demandas de una sociedad afectada por el alto desempleo de ese entonces. Hoy en
día, para peor, el camino para paliar la depresión fue la mano del ajuste, y aún
así no se encuentra la salida y con España, Grecia, Irlanda, Italia, entre
otros, con tasas de desocupación mayores al 20 por ciento.
Cuando
muchos pensaban que el capitalismo había entrado en crisis, pareciera que se
equivocaron, y los símbolos del sistema están de pie: el laissez faire volvió a la carga, el Tea Party sigue haciendo de las
suyas, Christine Lagarde y Merkel manejan a su antojo la economía de docenas de
países, los principales bancos del Mundo quebraron pero fueron rescatados por
los propios Estados con dinero público, y la brecha entre ricos y pobres se
agranda. Por su parte, los gobiernos de América Latina eligieron tomar otro
camino, que no resultó en ningún fracaso sino por el contrario generaron más
crecimiento e inclusión. Ahora bien, mientras que el FMI exige austeridad en
Europa y ajuste en países como el nuestro, la derecha avanza firmemente. Y el
aprendizaje, ¿Dónde está?






