Ayer vi a Dilma Rousseff y Cristina Kirchner disertando en la
Asamblea General de la ONU, y no sólo dan orgullo sus discursos sino que los
planteos se relacionan entre sí y a la vez difieren mucho de EEUU y Europa.
Gran parte de América Latina más que nunca se encuentra transitando, unida, un
camino distinto al resto, y se nota.
Los principales temas de esta semana en Nueva York son la
guerra civil en Siria, el asesinato del embajador de EEUU y la crisis
internacional. Sobre este punto es donde se encuentran la diferencias. Los
mismos de siempre no han cambiado mucho su rumbo respecto de la última vez que
expusieron en la Asamblea, pero sí la economía empeoró. Sin embargo, y a pesar
de los coletazos que genera semejante crisis que contagia indefectiblemente a
otros países, parte de América Latina y principalmente los países del MERCOSUR,
abogan por distintas recetas para salir de la crisis, las cuales por estos
pagos dieron mejores resultados.
Así es como la región se encuentra en un momento histórico.
Nunca antes tantos países a la vez han acordado seguir políticas semejantes
para afrontar la crisis y tener las mismas posturas ante organismos
internacionales. Esto quiere decir: no al FMI ni al Banco Mundial, o sea, no al
Consenso de Washington, no a los ajustes y recortes al gasto público, no al
desempleo, no a la venta de armas y no al derecho al veto en el Consejo de
Seguridad. Y sí, por otro lado, al desarrollo sustentable, a las inversiones y
ayuda social, y a los derechos humanos.
Estas son, aquí están, las grandes diferencias con Europa y
Estados Unidos, que sólo inyectan dinero a los bancos o los nacionalizan
haciéndole pagar a la gente las deudas que estos contrajeron mientras se
quedaban con el dinero y las casas de millones de personas. Y estos son los que
recortan el gasto público generando más pobreza, desempleo y desesperanza.
Bienvenida la crítica, bienvenido el debate y la pluralidad,
pero no saquemos los ojos de estos puntos planteados por las dos potencias de
América del Sur, que no sólo nos compete a nosotros, sus habitantes, sino que
debería ser un ejemplo a seguir. Los países en desarrollo, el tercer Mundo, las
ex colonias, dieron lecciones.

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