Hoy en día definirse como socialista es un poco confuso.
Lejos está el socialismo actual con el que se inició en el siglo XIX y continuó
durante algunas décadas del XX. El crecimiento del proletariado y las demandas
al sistema capitalista industrial de ese entonces dieron paso al movimiento
donde se buscaba colectivizar los medios de producción. Ya en este último
siglo, los movimientos socialistas post segunda Guerra Mundial predominaron en
varios países europeos, donde aparece la intervención estatal en la economía y
el cumplimiento de las demandas sociales.
Actualmente, sin embargo, es difícil encontrar un socialismo
relacionado con algunos de estos conceptos nombrados. En Europa Francia es un
ejemplo de cómo esos ideales pasados quedaron en el olvido. Con Hollande hubo
esperanzas de volver hacia ese socialismo perdido y debilitado con la crisis y
el capitalismo financiero de hoy día, pero lejos de tomar las riendas hacia el
fortalecimiento del partido, el presidente francés ha decepcionado. Desde la campaña
electoral, un año y medio atrás, muchos ya lo tildaban de “tibio”, pero una vez
en el poder no demostró lo contrario. Bajar su sueldo y el del gabinete, apoyar
la ley de matrimonio igualitario y tener una política impositiva muy dura con
las personas con altos ingresos no alcanzan. El desempleo sube, la crisis
continúa, no se atreve a enfrentar a Merkel a pesar de ser también una
potencia, y la disconformidad de la gente que apostó por él está en aumento. Es
más, la “lucha contra el terrorismo” está a la orden del día en Francia,
dejando atrás otras prioridades que el socialismo históricamente tuvo como
bandera.
Otro ejemplo es España, donde en los últimos años del gobierno
del PSOE este ha sido parte de la crisis que se desató allí, y se ha visto
varias veces a Zapatero confiándole su economía al FMI. Eso un siglo antes,
hubiera sido inimaginable. También Grecia con el socialismo al frente del
gobierno comenzó con los recortes tras la crisis, y tuvo que dar un paso al
costado en el poder por presiones externas.
Los Estados laboristas post Plan Marshal son un caso similar,
pues ya no son tan interventores como antes, el comunismo de Stalin hizo que
sea prácticamente una mala palabra, el socialismo de hoy es apenas restos de lo
que fue inicialmente, pero el capitalismo a la vez ya no tiene la fuerza de
antes, y la crisis del 2009 fue una muestra de ello. Sin embargo, crece una
política conjunta en América del Sur, tomada como ejemplo y estudio en varios
países del Mundo, aunque es algo a nivel regional y no de un partido.
Lo cierto es que el protagonista de esta historia, el
socialismo, ha perdido fuerza y valores con el pasar del tiempo, y ante esta
realidad pueden haber dos explicaciones de este fenómeno: o el capitalismo financiero
y salvaje se está devorando en su paso al socialismo, o el socialismo se adaptó
al él, transformándose entonces en un movimiento más hacia el centro y débil a
la hora de hacer frente al sistema. Atrás quedaron Engels, Marx y otros tantos
autores que crearon esos valores y principios que, hoy, están vaya a saber dónde.
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